
La besé y el mundo se detuvo, o bien todo se transformó en una película en cámara lenta. Las luces se apagaron y la oscuridad me ayudó a explorar con mis sentidos su presencia. El calor de sus manos, el aire tibio de su respirar, sus labios carnosos que buscaban con frenesí los míos para fundirnos en un beso de imposible descripción. No es la primera vez, no será la última tampoco, pero para cada beso hay algo diferente, no cambia sólo la persona, es la situación, la sensación, es la visión de la vida en ese momento. He besado con furia contenida, con la rabia de un animal salvaje que ha sido liberado de su jaula, con la ternura de un beso tímido, con la emoción de amar, con deseos, con celos infundados, con el sabor de mis ansias, con la textura de mis rincones más sombríos y claros, con calma, con prisa, con lujuria, con hambre, con sutileza y también bruscamente. La besé, y no comprendí el mensaje de su boca, la dejé evaporarse con el aire de la noche, se fue y la perdí por analizar fríamente mis actos.
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Pensamiento del día:
"El final no es precisamente eso, hay situaciones cotidianas que te hacen pensar que el fin no es más que cerrar un ciclo. Me ha pasado con frecuencia, que siempre que he vivido uno, ha sido para mejor concluirlo y empezar uno nuevo de inmediato, asegurándome de limpiar cada herida con el suero de la resignación y el positivismo de cerrarla para más nunca abrirse. Pienso en los momentos en los que lloré con el sufrimiento anidado en mi ser, y con claridad puedo asegurar, que aunque mis lágrimas sean océanos, olas frenéticas, éstas llegarán a tierra para que la arena las seque, tal como tu conviertes el dolor en felicidad constante."
"El final no es precisamente eso, hay situaciones cotidianas que te hacen pensar que el fin no es más que cerrar un ciclo. Me ha pasado con frecuencia, que siempre que he vivido uno, ha sido para mejor concluirlo y empezar uno nuevo de inmediato, asegurándome de limpiar cada herida con el suero de la resignación y el positivismo de cerrarla para más nunca abrirse. Pienso en los momentos en los que lloré con el sufrimiento anidado en mi ser, y con claridad puedo asegurar, que aunque mis lágrimas sean océanos, olas frenéticas, éstas llegarán a tierra para que la arena las seque, tal como tu conviertes el dolor en felicidad constante."
Natalie.-



