
Aparece sin que la llame, y cuando advierto que la necesito indeciblemente, es cuando se esfuma. Me llena de alegrías que no duran más de horas, horas en las cuales toma de mis manos y me mira calculando todos los nervios que se adosan en mi semblante. Es fascinante el poder que ejerce en mi, el ruido de la ciudad desaparece cuando ella alza su voz profunda y mis ganas de abrazarla hasta morir se hacen más constantes. Cuando la veo venir, me siento con la capacidad de partir en dos una multitud de gente para formar un camino que sólo podría llevarme hasta ella. Cuántos deseos se anidan en este corazón henchido de amores y temores. Cuánto deseo que sea mía, que el tiempo se detenga al besarla, que el universo me regale el privilegio de amarla sin culpas y problemas. Nos separan distancias calculables, la ausencia de tiempo, el miedo a lo desconocido, la angustia de saber que nos necesitamos y no podemos tenernos. Qué ganas de tenerla cerca, cada vez más cerca, cada vez más cerca ...

2 comentarios:
ouuuu
qe lindo!
io iwal siento eso a veces..
pero es desesperante si no se puede estar mucho con la persona
:(
pero weno
saludos miss naty
vualva a vernos!
qué tierno miss...
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